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¿Bailar cuenta como hacer ejercicio? ¡Claro que sí!

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No necesitas correr kilómetros ni levantar pesas para mantenerte activo. Bailar también puede ayudarte a mejorar tu condición física y disfrutar del movimiento.

¿Te gusta bailar, pero sientes que no estás haciendo ejercicio de verdad? Tenemos noticias: cada vez que sigues una coreografía, te mueves al ritmo de tu canción favorita o terminas sudando después de una clase de zumba, tu cuerpo está trabajando.

Y lo mejor es que no necesitas ser bailarín profesional para aprovechar sus beneficios.

Más que seguir el ritmo

Bailar combina movimientos que ponen a trabajar distintos grupos musculares. Dependiendo de la intensidad y duración, también puede convertirse en una actividad aeróbica que fortalece tu resistencia cardiovascular.

Una sesión de zumba, por ejemplo, suele incluir desplazamientos, cambios de dirección, movimientos de brazos y piernas, además de secuencias que requieren coordinación.

Eso significa que, mientras intentas seguir los pasos, también estás ejercitando el equilibrio, la memoria motriz y la capacidad de reaccionar a diferentes ritmos.

¿Y qué pasa con tu estado de ánimo?

La actividad física puede contribuir a reducir el estrés y mejorar el bienestar emocional. Y cuando se combina con música y convivencia, bailar puede convertirse en una manera agradable de desconectarte de las preocupaciones cotidianas.

No significa que una clase de baile resuelva todos tus problemas, pero sí puede ser un espacio para divertirte, socializar y dedicarte tiempo.

Además, si no disfrutas las rutinas tradicionales del gimnasio, bailar puede ayudarte a encontrar una actividad física que realmente quieras mantener.

¿Cuánto necesitas bailar?

La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas adultas realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa.

Una clase de baile puede contribuir a esa meta, siempre que el esfuerzo y la duración sean suficientes.

No necesitas empezar con una hora completa. Puedes probar con 15 o 20 minutos, elegir canciones que te gusten y aumentar gradualmente el tiempo.

También conviene complementar el baile con ejercicios de fuerza y movilidad.

El mejor ejercicio es el que puedes disfrutar

Zumba, salsa, hiphop, bachata o simplemente bailar en tu habitación: hay muchas maneras de moverte.

Lo importante no es hacer los pasos perfectos ni compararte con quienes llevan años practicando. Es encontrar una actividad que disfrutes y que puedas incorporar a tu rutina.

Porque hacer ejercicio no siempre tiene que sentirse como una obligación. A veces, todo comienza con poner tu canción favorita y dejarte llevar por el ritmo.

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