JUVENTUD INFORMADA
No fueron solo Josefa y Leona: las otras mujeres de la Independencia
Si te pedimos cinco nombres de hombres de la Independencia de México, probablemente aparezcan rápido. ¿Y cinco mujeres? Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario… y después puede comenzar el silencio. No es porque ellas no estuvieran ahí: mujeres de distintos orígenes participaron como conspiradoras, espías, mensajeras, financiadoras, proveedoras, enfermeras y combatientes. A muchas simplemente las fuimos dejando fuera de la historia que contamos.
Intenta nombrar cinco
Hidalgo. Morelos. Allende. Guerrero. Aldama.
Ahora mujeres.
Josefa Ortiz de Domínguez. Leona Vicario.
Quizá Gertrudis Bocanegra.
Y probablemente tengamos que pensarlo un poco más.
La diferencia resulta extraña cuando conocemos lo que ocurrió durante los once años que duró la lucha por la Independencia.
No hubo únicamente mujeres observando cómo los hombres se iban a la guerra. Ellas también estaban haciendo la guerra, aunque de maneras muy diferentes.
Josefa y Leona sí están ahí… pero no estuvieron solas
Josefa Ortiz de Domínguez ocupa un lugar indiscutible en la historia por su participación en la conspiración de Querétaro y por haber contribuido a alertar a los insurgentes cuando el movimiento había sido descubierto.
Leona Vicario hizo mucho más que acompañar a Andrés Quintana Roo. Formó parte de redes insurgentes, proporcionó información y recursos y sufrió persecución y confiscación de bienes por su participación política. El INEHRM documenta además cómo años después defendió públicamente sus propias motivaciones cuando se intentó atribuir su participación únicamente al amor por Quintana Roo.
Pero detenernos en ellas dos produce otra injusticia.
Porque hubo muchas más.
Cuando “estoy bien” ya no significa que estás bien
—¿Todo bien? —Sí, todo bien. A veces respondemos en automático. Pero detrás de ese “bien” también puede haber ansiedad, tristeza, aislamiento o algo que simplemente no sabemos cómo explicar. ¿Cómo notar que tú —o alguien cercano— podría necesitar ayuda?
El “bien” que decimos sin pensarlo
“¿Cómo estás?”
“Bien.”
Dos palabras y seguimos con el día.
La mayoría de las veces no pasa nada. Pero otras, ese “bien” puede significar no quiero preocupar a nadie, no sé cómo decirlo, no quiero hablar de eso o incluso yo tampoco entiendo qué me pasa.
Tener una mala semana, sentir tristeza o querer estar solo un rato forma parte de la vida. No todo malestar significa que existe un problema de salud mental.
Pero cuando algo comienza a cambiar de manera importante o persiste, vale la pena prestar atención.
Hay cambios que conviene mirar
No existe una lista mágica que permita saber exactamente qué está viviendo otra persona.
Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud identifica algunas señales que requieren atención, especialmente cuando aparecen relacionadas con pensamientos suicidas: cambios drásticos de humor, aislamiento social, hablar de no tener razones para vivir, despedirse de personas cercanas o regalar pertenencias importantes.
Eso no significa que debamos convertirnos en detectives de nuestros amigos.
Significa algo más sencillo:
conocerlos lo suficiente para notar cuando algo cambia.
Quizá esa persona que siempre estaba presente lleva semanas alejándose. Dejó de hacer cosas que disfrutaba. Habla constantemente con desesperanza. O dice algo que realmente te preocupa.
Entonces vale la pena preguntar.
No tienes que poder con todo: pedir ayuda también cuenta
Un mensaje. Una llamada. Decir “no estoy bien”. Buscar apoyo puede comenzar de muchas maneras y no necesitas esperar a sentir que ya no puedes más. En Guanajuato, cientos de jóvenes han utilizado servicios gratuitos de escucha y atención psicológica durante los últimos meses.
A veces empieza con un mensaje
Hay días malos. Y luego están esos días en los que levantarse, concentrarse, convivir o simplemente continuar con la rutina comienza a sentirse demasiado pesado.
Ansiedad. Miedo. Una ruptura. Problemas familiares. Estrés por la escuela o el trabajo. Una pérdida.
No todas las personas viven esas situaciones de la misma manera.
Y tampoco todas saben cómo decir:
“Necesito ayuda”.
Este 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, pone sobre la mesa una conversación que debería mantenerse abierta durante todo el año: hablar de salud mental y saber dónde buscar apoyo cuando lo necesitamos.
¿Y si los jóvenes también deciden? Guanajuato abre espacios para sus ideas
Tener voz es importante. Pero tener un lugar donde esa voz pueda convertirse en decisiones lo es todavía más. En Guanajuato, 21 jóvenes participan en un gabinete que busca llevar sus ideas y proyectos directamente a distintas áreas del gobierno.
No solo hablar de jóvenes
¿Cuántas veces has escuchado que “los jóvenes son el futuro”?
Suena bien. Aunque hay un pequeño problema: los jóvenes ya están aquí.
Estudian, trabajan, emprenden, crean proyectos, enfrentan problemas y tienen ideas sobre cómo mejorar las ciudades y comunidades donde viven.
Ese fue precisamente uno de los mensajes planteados durante una emisión de Conectando con la Gente, encabezada por la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo: pasar de hablar de las juventudes a hablar con ellas.
Y, todavía mejor, involucrarlas en las decisiones.
21 jóvenes, 21 oportunidades de intervenir
Una de las iniciativas es el Gabinete de las Juventudes, integrado por 21 participantes que colaboran con diferentes dependencias estatales.
Tres de ellos compartieron sus proyectos.
María José Terán Ocaña, de 22 años, trabaja en iniciativas relacionadas con bienestar animal y también con la creación de espacios para la expresión de usos y costumbres. Su proyecto se desarrolla dentro de la Secretaría de Derechos Humanos.
Jesús Eduardo Calvillo García, de 27 años, trabaja en temas de capital humano, capacitación, aprendizaje y desarrollo de personas.
Y Jorge Brian Muñoz Rivera, arquitecto de 25 años, desarrolla un manual para impulsar espacios verdaderamente accesibles y eliminar barreras físicas.
Tres perfiles completamente distintos.
Y justamente ahí está lo interesante.
¿Real o creado con IA? Ya no basta con “se ve falso”
Una foto imposible, la voz de alguien famoso diciendo algo que nunca dijo o un video que parece completamente real. La inteligencia artificial está haciendo más difícil distinguir qué ocurrió y qué fue fabricado. La buena noticia: también podemos aprender a verificar.
“Yo lo vi en un video”
Durante años esa frase parecía suficiente.
Si había una fotografía, un audio o —mejor todavía— un video, sentíamos que teníamos una prueba.
Eso está cambiando.
Hoy las herramientas de inteligencia artificial pueden generar imágenes de personas que nunca existieron, imitar voces, modificar fotografías y producir videos cada vez más convincentes.
Y el problema no es solamente tecnológico.
Es humano: tendemos a reaccionar antes de verificar.
Nos sorprende. Nos indigna. Nos da risa. Lo compartimos.
Y después preguntamos si era verdad.
¿Ya no podemos aburrirnos? Cuando cada segundo libre termina en el celular
Esperas el elevador: celular. Haces fila: celular. Tu amigo va al baño: celular. Incluso mientras ves una serie puedes terminar viendo otra pantalla. ¿En qué momento estar unos minutos sin hacer nada se volvió tan difícil?
Solo iban a ser unos segundos…
Estás esperando a alguien. Faltan tres minutos.
Sacas el celular.
No tienes ningún mensaje importante. Tampoco necesitas buscar algo. Aun así, abres Instagram, TikTok, WhatsApp o cualquier aplicación que aparezca primero.
Lo hacemos casi automáticamente.
El teléfono consiguió algo extraordinario: prácticamente eliminó de nuestra vida esos pequeños espacios en los que no pasaba nada.
Pero hay una pregunta interesante detrás de ese gesto cotidiano:
¿qué perdemos cuando ya nunca nos permitimos aburrirnos?
El aburrimiento no es tan inútil
Aburrirse se siente incómodo. Precisamente por eso intentamos escapar.
Pero el aburrimiento también funciona como una especie de señal: lo que estamos haciendo no consigue involucrarnos y nuestro cerebro busca otra cosa.
El problema aparece cuando la respuesta inmediata es siempre la misma: pantalla.
Una revisión publicada en Communications Psychology plantea algo paradójico: los medios digitales pueden ayudarnos a escapar momentáneamente del aburrimiento y, al mismo tiempo, contribuir a aumentarlo al fragmentar nuestra atención y elevar constantemente el nivel de estimulación que esperamos.
Es decir: cuanto más intentamos no aburrirnos, quizá menos toleramos aburrirnos.
¡El cómic y manga toman León!
Del 3 al 5 de septiembre, la Biblioteca Central Estatal se llenará de historias, personajes, ilustración, cosplay y cultura gráfica. ¿Te apuntas?
Tres días para entrar al mundo gráfico
Si eres fan del manga, el cómic, la ilustración o simplemente te encanta dibujar y crear historias, guarda estas fechas.
Del 3 al 5 de septiembre, la Biblioteca Central Estatal Wigberto Jiménez Moreno será sede del 11° Festival de Cómic y Manga 2026, un encuentro que reunirá talleres, charlas, exposiciones, concursos y personas creadoras.
El lema de esta edición es “Corazón, Realidad y Futuro”, una invitación a utilizar las historias y los dibujos para expresar lo que sentimos, vivimos e imaginamos.
Y sí: también habrá cosplay.
¿Y si la ayuda llegara hasta tu colonia?
Hablar de salud sexual, salud mental, adicciones o relaciones sanas no siempre es fácil. Por eso, una nueva iniciativa en Guanajuato Capital está llevando información, actividades y acompañamiento directamente a las colonias y comunidades donde viven las juventudes.
No tienes que ir a buscar las respuestas
A veces tenemos dudas y no sabemos a quién preguntar.
Puede ser algo relacionado con nuestra salud sexual, una situación emocional que no sabemos cómo manejar, una relación que empieza a volverse complicada o simplemente ganas de entender mejor lo que nos está pasando.
El problema es que pedir ayuda no siempre resulta sencillo.
Por eso nació “Semilla Colectiva: Diversidad que Inspira, Comunidad que Crece”, una iniciativa de la Dirección de Juventudes del Gobierno Municipal de Guanajuato y el Colectivo SERES que busca llevar información y acompañamiento directamente a las juventudes.
La primera intervención ocurrió en la colonia El Encino, donde cerca de 100 jóvenes de entre 17 y 25 años participaron en actividades sobre salud sexual, salud mental, prevención de adicciones, cultura de paz y relaciones interpersonales sanas.
La idea es bastante simple:
que las instituciones se acerquen a los jóvenes y no solamente esperen a que ellos vayan a buscarlas.
¿Cuál sería tu receta para vivir 100 años?
Eufemia tiene 101 años, canta, sonríe y recuerda su historia con una claridad que sorprende. No existe una fórmula para llegar a esa edad, pero su vida sí guarda algunos ingredientes que quizá vale la pena conocer.
Una receta que no se cocina
Si tuvieras que escribir una receta para disfrutar la vida, ¿qué pondrías?
¿Una buena dosis de amigos? ¿Música? ¿Viajes? ¿Amor? ¿Un trabajo que te guste? ¿Momentos tranquilos? ¿Muchas risas?
Eufemia Rodríguez Juárez probablemente agregaría varios de esos ingredientes.
Nació en marzo de 1925 y hoy tiene 101 años.
Vive en Irapuato y, cuando habla, lo hace con una naturalidad que hace fácil olvidar que ha vivido más de un siglo.
Canta. Sonríe. Conversa.
Y cuando alguien le dice que parece más joven, ella simplemente vuelve a sonreír.
Quizá ahí comienza su receta.
Un siglo cabe en una historia
Eufemia forma parte de las personas de 100 años y más registradas por el Sistema DIF Estatal de Guanajuato a través de “Historias Centenarias”, una iniciativa que busca reconocer a quienes conservan en sus recuerdos parte de la memoria viva del estado.
Pero detrás del número hay algo mucho más interesante.
Una vida.
Eufemia recuerda con cariño a sus padres, habla del trabajo como una parte importante de su camino y conserva una energía que parece no tener relación con el número que aparece en su acta de nacimiento.
Y hay un detalle que resulta especialmente bonito:
todavía canta como cuando tenía 16 años.
No porque quiera demostrar que los años no pasan.
Sino porque quizá algunas cosas simplemente nunca dejan de hacernos sentir vivos.
¿De verdad quieres seguir esa moda?
Cada semana aparece una nueva tendencia en redes: una canción, un baile, una frase, un reto, una forma de vestir o una manera de hablar que parece estar en todas partes. Pero antes de subirte al trend, quizá vale la pena preguntarte algo: ¿realmente te gusta o simplemente no quieres quedarte fuera?
El miedo a perderse algo
Abrimos TikTok, Instagram o cualquier otra red y, de repente, parece que todo el mundo está haciendo lo mismo.
Un audio aparece una y otra vez. Después llega un reto. Luego una nueva forma de vestir. Más tarde una expresión que todos empiezan a utilizar.
Y cuando menos lo pensamos, ya estamos considerando hacerlo también.
No necesariamente porque nos encante.
A veces simplemente aparece esa sensación de:
“Si no lo hago, me voy a quedar fuera”.
Ese miedo tiene nombre: FOMO, por las siglas en inglés de fear of missing out, o miedo a perderse algo.
Y las redes sociales pueden hacerlo mucho más intenso.
No todo trend es malo
Primero hay que decir algo importante: seguir una tendencia no tiene nada de malo.
Si un baile te divierte, hazlo.
Si una canción te encanta, escúchala.
Si una prenda está de moda y realmente te gusta, úsala.
Si un meme te parece divertido, compártelo.
Las tendencias también pueden ser una forma de jugar, expresarnos, descubrir cosas nuevas y conectar con otras personas.
El problema aparece cuando dejamos de preguntarnos si algo realmente nos representa.
Porque una cosa es elegir participar y otra muy diferente es sentir que tenemos que hacerlo.
¿Qué significa farmear aura y por qué todos lo dicen?
Si últimamente has visto frases como “está farmeando aura”, “+1000 de aura” o “perdió toda su aura”, probablemente ya te encontraste con uno de los términos que internet convirtió en parte del lenguaje de nuestra generación.
No, no estamos hablando de energía espiritual
En redes sociales, “farmear aura” no significa meditar, atraer energía positiva ni hacer algún ritual extraño.
La expresión viene de los videojuegos. Farmear significa repetir una actividad para conseguir recursos, experiencia o alguna ventaja. Por eso, cuando alguien dice que una persona está “farmeando aura”, está usando la idea de acumular puntos de estilo, presencia, seguridad o respeto.
En pocas palabras: hacer algo que te hace ver increíble.
Puede ser una entrada épica a un lugar, responder con mucha seguridad, hacer algo difícil sin presumirlo o simplemente tener ese momento en el que todos piensan:
“Ok… eso sí tuvo aura”.
¿Y qué es exactamente el “aura”?
Aquí es donde internet se pone creativo.
No existe una barra real que indique cuánto aura tienes —aunque probablemente no tardemos en verla en algún videojuego—. Es una manera divertida de describir esa presencia que hace que alguien destaque.
Una persona puede tener aura por su actitud, por su estilo, por su talento o incluso por la manera en que maneja una situación.
Y lo curioso es que no siempre tiene que hacer algo extraordinario.
A veces alguien llega tranquilo, dice una frase en el momento exacto y se va.
+500 de aura.
O alguien intenta hacer algo espectacular, falla de la manera más inesperada y termina siendo todavía más memorable.
Eso también puede ser aura.
Tu cultura también cuenta quién eres
¿Alguna vez te has preguntado por qué una canción, un platillo o una fiesta pueden hacernos sentir inmediatamente en casa? La respuesta puede estar en algo que vivimos todos los días, aunque no siempre lo notemos: nuestra cultura.
La cultura está mucho más cerca de lo que crees
Cuando pensamos en cultura, quizá imaginamos museos, edificios históricos, bailes tradicionales o grandes festivales. Pero la verdad es que no necesitas visitar un museo para encontrarte con ella.
Está en la receta que prepara tu familia, en esa canción que tus papás conocen de memoria, en las palabras que solo entiendes porque creciste escuchándolas y en las fiestas que esperas cada año.
También está en nuestras historias, en la forma en que convivimos y hasta en las pequeñas costumbres que hacemos en automático.
Y sí, también puede estar en una playlist, en un video de TikTok, en una ilustración digital o en un meme.
Porque la cultura no se quedó en el pasado.
Lo que heredamos y lo que hacemos nuestro
Todos recibimos una especie de “equipaje cultural” desde que somos pequeños.
A veces viene de nuestra familia. Otras veces, del lugar donde crecimos, de nuestros amigos, de la escuela o de las personas que conocemos.
Quizá aprendiste una receta de tu abuela. Tal vez en tu casa existe una tradición que nadie recuerda exactamente cuándo comenzó. O puede que tengas una canción que, sin importar cuántas veces escuches, te transporte inmediatamente a algún momento de tu vida.
Pero aquí está lo interesante: no tenemos que conservar todo exactamente como lo recibimos.
Cada generación transforma lo que hereda y agrega cosas nuevas.
Y nuestra generación no es la excepción.
De las tradiciones a TikTok
En Guanajuato, la cultura está por todas partes.
Está en sus callejones, sus leyendas, sus estudiantinas, sus fiestas, su gastronomía, sus artesanías y en todas esas historias que pasan de una generación a otra.
Pero también está en lo que hacen actualmente sus jóvenes.
En quienes toman fotografías de la ciudad y las comparten en redes. En quienes hacen música, pintan, diseñan, crean videos, recuperan historias familiares o buscan nuevas formas de mostrar las tradiciones.
Porque quizá una tradición antes se transmitía principalmente de persona a persona y ahora también puede llegar a miles de personas a través de un celular.
Y eso no significa que deje de ser cultura.
Significa que encontró una nueva manera de viajar.
Juventudes que están cambiando Guanajuato Capital
Hay quienes esperan a que llegue el futuro. Y hay quienes ya están haciendo que suceda. En Guanajuato Capital, cuatro jóvenes demostraron que el talento, la creatividad y las ganas de transformar su entorno no tienen edad.
En el marco de Capital Joven 2026: ¿Jalas o qué?, el Gobierno Municipal de Guanajuato entregó el Premio Municipal a la Juventud 2026, un reconocimiento que celebra a jóvenes que están dejando huella en la ciudad desde diferentes trincheras.
Este año se recibieron 23 postulaciones, que fueron analizadas por un jurado integrado por directores municipales, regidores y especialistas en cada área. Después de conocer sus proyectos, trayectorias y aportaciones, se eligió a una persona ganadora en cada categoría.
¿Nunca rendirse o aprender cuándo soltar?
Nos enseñaron que rendirse es perder. Pero ¿y si algunas veces soltar algo también fuera una forma de ganar?
Desde pequeños escuchamos frases como “lucha por tus sueños”, “no te rindas” o “insiste hasta conseguirlo”. Y sí, hay momentos en los que abandonar demasiado pronto puede impedirnos descubrir de qué somos capaces.
Pero existe una pregunta que casi nunca nos hacemos:
¿Qué pasa cuando aquello por lo que estás luchando ya no es lo que quieres?
No todo se arregla insistiendo
Imagina que llevas meses intentando entrar a una carrera universitaria y finalmente descubres que no te gusta.
O que comenzaste un proyecto con toda la emoción del mundo, pero con el tiempo te das cuenta de que quieres hacer otra cosa.
O que persigues una meta simplemente porque alguna vez dijiste que la conseguirías.
¿De verdad tienes que continuar solo para demostrar que no te rendiste?
Tal vez no.
A veces el problema no es que estés avanzando demasiado lento.
Es que estás caminando hacia un lugar al que ya no quieres llegar.
¿El celular mató a la cámara? La fotografía ya no es la misma
Hoy celebramos el Día Mundial de la Fotografía y hay una pregunta que vale la pena hacerse: ¿los teléfonos celulares desplazaron a las cámaras o simplemente hicieron que todos llevemos una en el bolsillo?
Hace algunos años, sacar una buena fotografía significaba tener una cámara, aprender a utilizarla y, muchas veces, esperar hasta revelar el rollo para descubrir si la foto había quedado bien.
Hoy solo necesitas sacar tu celular.
Apuntas, tocas la pantalla y listo. Incluso puedes mejorar la imagen, cambiar la luz, borrar elementos, agregar un filtro y subirla a redes sociales en cuestión de segundos.
La fotografía cambió. Y mucho.
De Guanajuato a Japón: jóvenes que conectan dos mundos
¿Te imaginas hacer amigos en Japón, conocer otra cultura y descubrir que, aunque estés a miles de kilómetros, hay mucho que compartir? Eso es justo lo que está pasando entre Guanajuato e Hiroshima.
Diez estudiantes de Hiroshima, Japón, llegaron a Guanajuato para vivir una experiencia de intercambio que va mucho más allá de hacer turismo.
Durante seis días conocerán Guanajuato, León y Dolores Hidalgo, convivirán con jóvenes guanajuatenses y descubrirán parte de nuestra historia, cultura, educación y tradiciones.
Dos culturas. Una generación.
El Programa de Intercambio Juvenil Guanajuato–Hiroshima busca que las nuevas generaciones conozcan otras formas de vivir, estudiar y entender el mundo.
Y sí, también habrá momentos para compartir comida, tradiciones, historias y crear nuevas amistades.
Pero el intercambio tiene un objetivo todavía más grande: desarrollar liderazgo, sensibilidad intercultural, aprendizaje de idiomas y una visión global.
Porque conocer otra cultura puede cambiar la manera en que ves la tuya.
16 jóvenes toman el Cabildo de Guanajuato
¿Qué pasaría si las ideas de las juventudes llegaran directamente a la mesa donde se toman decisiones? En Guanajuato ya comenzó el experimento.
Como parte de Capital Joven 2026 “¿Jalas o qué?”, 16 jóvenes de entre 17 y 29 años integraron el Cabildo Juvenil 2026, una iniciativa que busca que las nuevas generaciones conozcan de cerca cómo funciona el gobierno municipal y, sobre todo, propongan soluciones para su ciudad.
Durante la sesión, las y los jóvenes asumieron simbólicamente distintos cargos del Ayuntamiento y pusieron sobre la mesa propuestas relacionadas con inclusión, economía, deporte, transporte, compromiso social y vivienda estudiantil.
Guanajuato celebra a una generación que transforma
Más de 2 mil jóvenes de los 46 municipios se reunieron para celebrar el talento, la creatividad y las ideas que están cambiando Guanajuato.
¿Quién dijo que los jóvenes son el futuro?
Para Guanajuato, las juventudes ya están transformando el presente.
En el marco del Día Internacional de la Juventud, más de 2 mil jóvenes provenientes de los 46 municipios del estado se reunieron en Irapuato para celebrar sus historias, proyectos y logros.
Durante el encuentro, la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo entregó el Premio Estatal de las Juventudes 2026, el máximo reconocimiento que otorga el Gobierno del Estado a jóvenes que destacan por su talento, liderazgo, innovación y compromiso con la sociedad.
“Donde hay juventudes, hay ideas nuevas, hay pasión, hay innovación”, expresó la Gobernadora.
Y los números respaldan la importancia de esta generación: en Guanajuato hay 1.3 millones de jóvenes de entre 18 y 29 años, quienes representan aproximadamente el 21% de la población estatal.
Jóvenes de Guanajuato Capital hacen vibrar el Talent Show
Música, creatividad, freestyle y hasta velocidad con el Cubo Rubik: así celebraron las juventudes capitalinas el Día Internacional de la Juventud.
Aquí hay talento de sobra
¿Quién dijo que para demostrar talento hay que estar en un escenario enorme?
En Guanajuato Capital, jóvenes artistas demostraron que la creatividad puede aparecer en cualquier lugar y que las nuevas generaciones tienen mucho que decir, cantar y crear.
Como parte del programa Capital Joven 2026 ¿Jalas o qué?, se realizó la tercera edición del Talent Show, un espacio creado para que las juventudes compartan sus habilidades artísticas, exploren nuevas formas de expresión y, sobre todo, se atrevan a mostrar lo que saben hacer.
El evento se realizó el 12 de agosto, justo durante el Día Internacional de la Juventud, y reunió diferentes propuestas que dejaron claro que no existe una sola manera de ser joven.
Ser joven también es cambiar el mundo
El 12 de agosto no es solo una fecha para celebrar: es una oportunidad para reconocer las ideas, sueños y decisiones de una generación que ya está construyendo el futuro.
Ser joven no significa solamente tener cierta edad.
También significa estar descubriendo quién eres, cuestionar lo que no te convence, probar caminos nuevos, equivocarte, volver a intentarlo y comenzar a imaginar qué quieres hacer con tu vida.
Por eso existe el Día Internacional de la Juventud, una fecha que cada 12 de agosto pone los reflectores sobre las nuevas generaciones y sus desafíos, pero también sobre todo lo que pueden aportar al mundo.
Y sí, es un día para celebrar.
Pero también para preguntarnos: ¿qué estamos haciendo con nuestra juventud?
¿De dónde salió este día?
La historia comenzó mucho antes de que existiera una fecha oficial.
En 1991, jóvenes reunidos en el Foro Mundial de la Juventud de Naciones Unidas, en Viena, propusieron crear un día internacional dedicado a las juventudes.
La idea llegó hasta la Conferencia Mundial de Ministros Responsables de la Juventud, celebrada en Lisboa en 1998, donde se recomendó establecer el 12 de agosto como Día Internacional de la Juventud.
Un año después, la Asamblea General de la ONU respaldó oficialmente la propuesta mediante la resolución 54/120.
La primera celebración se realizó en 2000.
Desde entonces, cada 12 de agosto se busca llamar la atención sobre los problemas, necesidades y oportunidades de las juventudes, además de reconocerlas como protagonistas del desarrollo de sus comunidades y sociedades.
¿Por qué es importante?
Porque ser joven no siempre significa tener las mismas oportunidades.
Millones de jóvenes enfrentan dificultades para acceder a educación, empleo, espacios seguros, participación social, salud, tecnología y otras herramientas necesarias para desarrollar su potencial.
De hecho, Naciones Unidas estima que actualmente existen alrededor de 1,200 millones de personas de entre 15 y 24 años en el mundo, equivalentes al 16 % de la población global. Para 2030, esta cifra podría acercarse a 1,300 millones.
Pero hay otra cara de la historia.
Las juventudes también están creando proyectos, emprendiendo, haciendo ciencia, desarrollando tecnología, defendiendo causas, creando arte, practicando deporte y encontrando nuevas formas de participar en su comunidad.
No son solamente "el futuro".
También son el presente.


